Vivir por los demás, bajo las imposiciones de otros, soy lo que han hecho de mi.
Esta idea da vueltas en mi cabeza hace mucho tiempo, y tiene que ver con algo muy importante porque creo que esta en la raíz de lo que somos, la pregunta parece simple pero es altamente compleja si la analizamos. ¿Cuánto de lo que hacemos en nuestra vida es nuestro y cuanto está impuesto desde diferentes ámbitos?, como les dije parece simple pero está relacionada directamente con el grado de libertad que manejamos. Hace algunos años cuando la política era mi distracción y me generaba mucha curiosidad aprender sobre el tema, conocí a un autor Italiano comunista, Antonio Gramsci, que escribió mucho sobre las habilidades que tienen las personas que manejan el mundo, esa casta de pocas personas con riquezas suficientes para acabar varias veces con el hambre en todo el globo, Gramsci decía más o menos en resumen y con mis palabras, que a través del trabajo, la educación y la familia, entre otras variables, imponían ciertas ideas que podían mantener a las personas dentro de este sistema sin demasiado problema. Aseguraba que solo había dos formas de mantener a las personas alineadas dentro de tanta injusticia, a través de la violencia y las armas o mediante la hegemonía, ese pequeño virus ideológico que nos mantenía como adormecidos frente a la realidad, cuyo objetivo máximo era que no critiquemos el sistema que lo aceptemos y vivamos lo mejor posible dentro de él.
Esta idea luego la escuche en un autor mexicano que no recuerdo el nombre, se los debo para alguna próxima entrada, pero si me quedo grabado en la mente sus palabras, él opinaba que las personas votaban a presidentes que no tenían relación con su forma de vida, por ejemplo un millonario, un empresario, una persona directamente asociada a esa burguesía que domina en cada país. El proponía esta idea que comparto; las personas desean vivir como ricos, estamos programados para que así sea, deseamos tener un auto, una casa, un yate, viajes millonarios y tantas otras cosas, que por si solas no pueden dar felicidad que nos olvidamos de nuestras raíces, somos capaces en ocasiones de hacernos daño como sociedad con tal de entrar en esta clase que posee, criticamos las raíces y tenemos la idea fija en objetivos materialistas. Esta persona decía algo que es real, vivimos como pobres, trabajamos como pobres, amamos como pobres pero pensamos como ricos, y lo más importante, votamos como ricos.
La sociedad siempre tendió al avance, hacia la libertad, rompiendo las cadenas que antes nos ataron, ampliamos derechos sociales, laborales, de género, etc. Pero con retrocesos, con piedras en el camino que se repiten, piedras que parecen enamorarnos, porque es razonable equivocarse pero no es posible tropezar diez veces con la misma piedra. Es nuestra responsabilidad defender los derechos adquiridos, más allá de partidos políticos o sistemas de gobierno.
Noam Chomski, es el anarquista más influyente de nuestro tiempo, en su libro “Razones para el anarquismo” toca este tema de los avances en la libertad y el ve a esta forma de vida libertaria como la definitiva, es decir que al final del camino, luego de que ganemos todas las batallas sociales, todos vamos a poder ser dueños y responsables de nuestra libertad, vamos a tocar más en profundidad los razonamientos anarquistas en próximas publicaciones, pero por ahora me alcanza con que nos quedemos con esta idea.
Para no irme mucho de tema, vamos a empezar abajar la información de estos grandes pensadores a vivencias que me ocurrieron y seguramente muchos hemos pensado. Somos lo que hacemos con lo que han hecho con nosotros, decía Jean Pool Sartre, y tenía mucha razón, sino pensemos en todo lo que hicimos porque fueron imposiciones de nuestros padres, o cuantas materias hemos cursado en la facultad solo porque eran obligatorias en la carrera que habíamos elegido, cuantas órdenes en nuestro trabajo no fueron apoyadas por nosotros pero debimos realizar, cuantas cosas socialmente mal vistas pero que no dañaba a nadie dejamos de hacer, cuantas veces la familia impone responsabilidades que simplemente no las elegimos.
Estos ejemplos son algunas de las cadenas ideológicas que al menos a mi me han hecho seguir una rutina sin pensar demasiado en lo que estaba haciendo, y por lo tanto sin buscar un camino alternativo que tenga más relación con lo que yo sentía o creía correcto. No es fácil aceptar que mucho de lo que hacemos es mandatario y no nace de nuestras decisiones, es como un castillo que construimos que no podemos derrumbar fácilmente, porque bajo este pensamiento estaríamos afirmando que no fuimos nosotros, que poco de lo que creamos en nuestra vida es realmente nuestro. La psicología es importante en este tema y no son pocos los estudios que demuestran que nuestros patrones de decisión están muy influenciados por la forma en que nos criaron, o en los límites que impone el trabajo y el miedo a perderlo, o el miedo a perder la familia, o una amistad, o tantas otras cosas. Siempre el miedo aparece como el enemigo a vencer, nadie puede librarse del miedo, pero si podemos darle pelea , minimizarlo para que no afecte en la toma de decisiones.
Créanme que tendremos duda de todo esto, de pensar que en realidad mucho de lo que hacemos y por lo tanto de lo que somos fue impuesto, o si lo queremos ver de otra forma, fue una decisión personal sobre alternativas limitadas, alternativas que respetamos y veneramos, la clase media es quien más defiende estas bases sociales, realmente tiene una fe inquebrantable sobre un sistema de vida que nos dio de mamar desde que nacimos, y por tanto lo respetamos como a una madre. Ejemplos tengo muchos y de todos los ámbitos, política religión, educación, justicia, economía. En todos estos espacios donde se llevan a cabo las relaciones sociales ocurre algo que no deja de sorprenderme y es que la clase media es ciega o se quiere hacer la ciega sobre muchos temas que son la e de una sociedad justa. Sabemos que la burguesía comete a diario actos ilícitos, a veces no legalmente, pero sí moralmente, esto tiene una explicación a las leyes la hacen ellos entonces no crearían nunca un sistema que los ponga en evidencia, como dice el dicho "entre fantasmas no nos vamos a estar pisando la sábana", trabajo en negro, abuso de posiciones dominantes, diferencias de género, desprecio por el medio ambiente, relación con el narcotráfico, lobi para sancionar leyes que los beneficien cada vez más. Ahora cuando la clase media puede juzgar al pobre, a la persona de a pie, al que no tiene la posibilidad de esconderse detrás de sus millones ni de generar contactos políticos para beneficiarse. Generalizar siempre es malo pero podemos pensar que algo ocurre ya que las señales de alerta se prenden cuando vemos a un pobre robando que a un rico, al pobre debemos ir con todo el peso de la ley, al rico siempre le cabe el beneficio de la duda, en definitiva ellos son la clase dominante, prometo sacar chispas al blog con este tema que es apasionante, la forma de pensar de la clase media, aquella que desprecia su raíces y que adora los espejos de colores ofrecidos por el mundo tecnológico, totalmente monopolizado, este es un buen punto de partida para en próximos post comenzar a hablar del tener y el ser.
Los despido y les agradezco la lectura a los que llegaron a estas líneas, espero sus comentarios para poder debatir sobre todos estos apasionantes temas relacionados a la vida en sociedad.
Mi correo es esteban.tartari@gmail.com para aquellos que deseen escribirme, todos están invitados a participar en el grupo de facebook.


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